Fundación Euroamerica

La Fundación Euroamérica es una organización para fomentar las relaciones entre Europa y América

Artículo de Carlos Vogeler. Organización Mundial del Turismo

En la asamblea general de la Organización Mundial del Turismo (Medellín, 2015), el Secretario General de la OMT, Taleb Rifai, anunció el respaldo de la institución al proceso de paz entre el Gobierno y las Farc con estas palabras “Sólo las personas valientes pueden asumir un reto tan grande como buscar la paz. El sector del turismo le agradece ese compromiso”.

Desde entonces, diferentes personalidades dentro de la OMT han mostrado su apoyo al proceso de paz, como es el caso de Carlos Vogeler, Director Ejecutivo de Relaciones con los Miembros, quien participó en el III Foro Colombia-Unión Europea (Bogotá, 26 y 27 de mayo de 2016) de la Fundación Euroamérica. Carlos Vogeler ha tenido la amabilidad de escribir para la Fundación unas líneas sobre su visión del acuerdo de paz bajo el título  “Colombia, el futuro del turismo en un país de paz”.

Colombia, el futuro del turismo en un país en paz

Carlos VogelerNadie puede negar que las generaciones nacidas después de la Segunda Guerra Mundial han tenido la fortuna de vivir un periodo absolutamente fascinante de la historia de la Humanidad y que están siendo testigos de una impresionante transformación de nuestra sociedad. La globalización, la liberalización de los mercados y por supuesto las tecnologías de la información y la comunicación han cambiado radicalmente la forma de relacionarnos. Nunca una misma generación ha protagonizado tantas trasformaciones en un periodo tan corto de tiempo.

Si la primera mitad del siglo XX tuvo la desgracia de contar con dos grandes guerras mundiales, la segunda mitad del siglo y los comienzos del siglo XXI han seguido siendo testigos de un mundo convulso.

Superada la Guerra Fría, hemos visto el nacimiento de nuevos Estados, en algunos casos de forma sangrienta y en otros pacíficamente, pero no parece que hayamos sido capaces de construir un mundo que realmente sea capaz de vivir en paz, aceptando nuestras diferencias y enriqueciéndonos con ellas. Pareciera que nuestra sociedad se encuentre en una crisis de valores y principios y que todo se desmorona, acosada por la intolerancia, el extremismo, el fanatismo, las desigualdades y las injusticias.

En este contexto, el turismo ha crecido exponencialmente. De los 25 millones de llegadas internacionales por turismo en el año 1950 hemos pasado a  los 1.200 millones actuales, en lo que ya podríamos definir como la Era de la Movilidad, donde ningún lugar del planeta escapa a la curiosidad del visitante.

El turismo es uno de los sectores de más rápido crecimiento y más resilientes a todo tipo de crisis. Juega un papel especialmente relevante en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fundamentalmente impulsando el crecimiento económico, la creación de empleo, el fomento de la cultura local y el estímulo del cambio hacia unas pautas de consumo y producción más sostenibles.

Pero quizás, aún más importante que sus aportaciones económicas, el turismo nos ofrece un vehículo para la paz. Conecta directamente a las personas de distinta raza, cultura, religión y formas de vida. Conecta como ningún otro sector puede hacerlo a los visitantes con las poblaciones receptoras, y les ayuda a aceptar sus diferencias, a respetarse y a conocerse mejor.

También ofrece a las comunidades un espacio para valorar su lugar en el mundo, su entorno, sus culturas y tradiciones. Se trata de un proceso que contribuye a la autoestima, algo especialmente importante para aquellos que han sido víctimas de cualquier tipo de conflicto.

En la ceremonia de apertura de la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo en Medellín en 2015, el Presidente Juan Manuel Santos dijo: “la paz se construirá desde el turismo y para el turismo”. Los participantes de la Asamblea venidos de todos los rincones del mundo fueron testigos de lo que la paz consiguió en la transformación de una ciudad como Medellín.

Colombia es un país de extraordinarios atractivos: su cultura, su naturaleza, sus paisajes, su gastronomía, su folclore y por encima de todo su gente. Un país abierto, alegre y acogedor que siempre apostó fuertemente por el turismo y que lo hizo, incluso haciendo frente a los grandes retos de la seguridad.

Hoy día Colombia se presenta en la comunidad turística internacional como un país moderno, que mira hacia el futuro con el optimismo de poder dejar atrás tantos años de violencia y donde la justicia pueda traer la reconciliación. En definitiva, un país en paz que se abra al mundo y donde la totalidad de su territorio pueda ser visitado sin temores. Donde las comunidades locales encuentren en el turismo una forma de vida que les traiga la prosperidad, la sonrisa, el bienestar, la dignidad y el orgullo de lo mucho que tienen que ofrecer al visitante, quien se convertirá en un Embajador de la paz.

Cuando queremos dejar atrás un conflicto y pasar página encontramos en el turismo ese gran aliado que nos ayuda a suprimir barreras, construir puentes y ofrecer grandes oportunidades de prosperidad a las comunidades locales, favoreciendo la integración social.

Del mismo modo que no puede haber turismo sin paz, el turismo contribuye a preservar y fortalecer esa paz, y eso es justamente lo que estamos seguros que sucederá en Colombia en esta nueva etapa de su historia.

Carlos Vogeler Ruiz

Director Ejecutivo

Organización Mundial del Turismo